miércoles

Opinión

SOCIEDAD
Gente a contracorriente
Personas de todas las edades se reúnen en la asociación Aderes para combatir el aislamiento social propio de la era de Internet



Los antiguos partidos de fútbol empiezan a disputarse en el salón de casa 'gracias' a la consola Wii y las relaciones amorosas encuentran su hueco en la 'Second life' de Internet. Sólo dos ejemplos del aislamiento social propio de nuestros tiempos, que desde hace unos años está en boca de los psicólogos por los efectos negativos que produce en el individuo.
«La personas viven cada vez más replegadas en el ambiente familiar; sin embargo, relacionarse con otros individuos, ya sea en la escuela, la universidad, el entorno laboral, el barrio en el que vivimos, los amigos que hacemos... es fundamental para el desarrollo de la persona y tiene efectos muy beneficiosos para la misma», abunda la psicóloga Carolina Laynez. Establecer vínculos con el exterior «es una protección contra las patologías psicológicas». «Si tienes un problema y te aíslas es más problema porque se alimentan los conflictos», abunda la especialista, que precisamente para combatir esta tendencia fundó hace dos años Aderes, Asociación por el Desarrollo de las Relaciones Sociales, con sede en Granada y más de 50 personas implicadas en sus actividades.

Psicólogos y filósofos
«La sociedad actual no propicia la comunicación, prevalece la desconfianza frente a los otros y la tendencia al aislamiento, imponiéndose un modo de relación dominado por el miedo a los otros que puede resumirse como autismo social. Las antiguas formas de vida -en las que la familia era un núcleo más compacto y las relaciones con los vecinos más cercanas- están siendo sustituidas por formas más individuales donde cada cual tiene que arreglárselas por su cuenta. Nosotros pretendemos combatir esa tendencia», concluye Laynez.
Psicólogos, filósofos, monitores, padres e hijos que persiguen la diversidad tienen cabida en talleres literarios y de conversación, programas de radio, cursos de dibujo y cómic, equitación y senderismo, donde se crean lazos sociales. El proyecto, que cuenta con el respaldo de la obra Social de la Caixa y con voluntarios de las Facultades de Psicología y Filosofía, también está diseñado como un espacio de integración para gente con diferentes dificultades de relación por diferentes motivos, como el autismo.
«Fomentamos la convivencia y desarrollamos formas de lenguaje e intercambio social alejándonos de los modelos de clasificación establecidos (enfermedades físicas, trastornos mentales...). Además potenciamos el interés común entre personas consideradas normales y 'diferentes'», abunda Carolina, presidenta de la asociación, que además dirige un programa de radio en el que participan grupos musicales como Los Vecinos del Callejón con niños y adolescentes con autismo.
«Aquí no separamos. Durante unas horas vivimos juntas personas de todo tipo; es un enriquecimiento mutuo, tanto para los individuos que tienen dificultades para relacionarse como para los que no. En los talleres de danza que yo trabajo fomentamos la creatividad, aprender a relacionarse y la conciencia de grupo», comenta Cristina Castañeda, estudiante de Psicología y voluntaria de Aderes. «Sin duda, somos gente a contracorriente, que ensalzamos los beneficios de relacionarse personalmente con todo tipo de gente», apostilla.

(ideal.es)