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Mujeres orientales en SL

Una joven iraní navega por Internet en un cibercafé de Teherán. / AP

Incluso hay una playa en Muxlim Pal; eso sí, en ella no se puede llevar bikini

Como en la vida real, los mundos virtuales se desvirtúan. En Second Life, el más enorme de los universos digitales, no es difícil acceder a contenidos pornográficos, cometer infidelidades através de tu 'alter ego' virtual o, incluso, consumir drogas concebidas para que estos avatares tengan alucinaciones psicotrópicas. Es, en definitiva, un mundo poco atractivo para muchos musulmanes piadosos.
Por ello, Mohamed el Fatatry, un avispado programador emiratí, ha creado Muxlim Pal, un mundo virtual respetuoso con el islam, donde los usuarios pueden ir a la mezquita o llevar velo si lo desean, y donde lo obsceno o lo inmoral ha sido desterrado. El programa se encuentra en pruebas desde hace seis meses, pero su joven creador, asentado en Finlandia desde hace años, espera estrenarlo comercialmente este mismo año.
El mundo virtual de Muxlim Pal forma parte de un proyecto más amplio y nada ficticio bajo el nombre de Muxlim.com, un portal que pretende «realzar el estilo de vida musulmán», según reza su página web. En el portal, una gran red social del estilo de Facebook o Tuenti, los usuarios pueden colgar fotos y vídeos, compartir sus blogs y participar en foros de discusión.
Según sus promotores, tanto el portal como Muxlim Pal no están restringidos a los musulmanes, aunque sí se han creado pensando en la comunidad islámica que vive en Occidente. No es de extrañar, por tanto, que la lengua del sitio web sea el inglés y no el árabe.
«¿Es 'haram' (prohibido por la religión) felicitar a los cristianos la Navidad?», pregunta 'savedbyHim', una joven egipcio-filipina desde uno de los foros. Los temas de discusión son variados, aunque generalmente relacionados con las dudas que surgen al compaginar la vida moderna en un país occidental con el Islam. Es el caso de 'hamda', que quiere saber si los musulmanes pueden llevar tatuajes.
En el foro femenino, 'amysaid', una madre soltera de 28 años, pregunta qué puede hacer para evitar las irritaciones cutáneas que le produce el hiyab. En una conversación paralela, 'crazylife85', una joven de 23 años, pide consejo para mejorar la comunicación con su marido.
El portal cuenta con más de un millón y medio de visitas mensuales, y sus usuarios son muy activos. Existen vídeos, como los que recogen los episodios de 'La mezquita de la pradera', una serie cómica canadiense, que tienen miles de visitas. Y algunos usuarios, como 'kimthenewmuslimah91', una joven australiana convertida al Islam, tienen auténticos grupos de seguidores que no se pierden sus nuevos vídeos.
Para El Fatatry, Muxlim.com, al igual que el nuevo mundo virtual Muxlim Pal, no son sitios de Internet religiosos, sino sobre todo un estilo de vida. «Por lo que hemos descubierto en nuestro estudio de mercado, la mayoría de los musulmanes tiene un estilo de vida que no se diferencia mucho del de los demás», explica el programador y fundador de Muxlim.com en una entrevista con la BBC.
Elegir el hiyab
De hecho, no todo es religión en el ciberespacio de Muxlim Pal. El programa está creado para que los usuarios, acostumbrados ya a relacionarse desde el portal, den rienda suelta a su imaginación y creen personajes ficticios, siempre dentro del decoro islámico. «Me pregunto si habrá una Policía de lo 'haram' en el Pal», escribe 'najmiyya' en el chat del portal.
Por ahora, parece que no habrá policías con porras patrullando las calles de Muxlim Pal, aunque los usuarios que observen malos comportamientos en sus conciudadanos virtuales podrán reportarlo a los administradores del portal, que decidirán si expulsan o no a los denunciados.
Inspirado en programas como 'Los Sims', en este mundo cada usuario dispone de una casa que puede decorar a su gusto, moderna o de estilo oriental. Los jugadores pueden comprar muebles, equipos de sonido o, cómo no, una alfombrilla de rezo. Aunque, eso sí, el dinero para ir de compras virtuales por Muxlim Pal se paga con tarjeta de crédito real.
También se puede seleccionar la ropa que vestirán los avatares, aunque en la selección disponible en las tiendas del mundo Muxlim Pal no hay nada escotado, corto o ceñido. Sí se pueden comprar, sin embargo, diferentes tipos de hiyab, el velo islámico, o abayas, la túnica holgada que utilizan algunas musulmanas.
Con las compras hechas, los usuarios pueden ir a pasear o a tomar algo al centro comercial o al parque, algunos de los escenarios de su protegido mundo virtual musulmán. Incluso hay una playa. Eso sí, sin bikinis.